2025-12-23
Durante el verano, el cuerpo necesita más agua de lo habitual. Las altas temperaturas favorecen la pérdida de líquidos a través del sudor y aumentan el riesgo de deshidratación, incluso sin que lo notemos.
Por eso, no es recomendable esperar a sentir sed: cuando aparece, el cuerpo ya está dando una señal de alerta. Mantener una buena hidratación a lo largo del día es fundamental para prevenir malestares y cuidar la salud.
Con el calor:
Una hidratación adecuada ayuda a regular la temperatura corporal, favorece el buen funcionamiento de los órganos y mejora el nivel de energía.
Las cantidades pueden variar según cada persona, pero como orientación general:
Adultos: entre 2 y 2,5 litros de líquidos por día
Más cantidad si hay actividad física, exposición prolongada al calor o fiebre
Un buen consejo es tomar pequeñas cantidades de líquido durante todo el día, en lugar de grandes volúmenes de una sola vez.
Además del agua, existen alimentos que aportan líquidos y ayudan a mantener una buena hidratación:
Frutas: Sandía, Melón, Naranja
Verduras: Pepino, Tomate, Lechuga
Otras opciones: Infusiones frías sin azúcar
Algunas bebidas pueden favorecer la deshidratación si se consumen en exceso: Alcohol, Bebidas azucaradas, Exceso de cafeína
Algunas personas pueden no percibir la sed con claridad y necesitan mayor acompañamiento:
Niños, adultos mayores, embarazadas, personas con enfermedades crónicas
En estos casos, es importante ofrecer líquidos con frecuencia, incluso sin que lo pidan.
Prestá atención y consultá con un profesional de la salud si aparecen:
Incorporar el hábito de hidratarse de forma consciente es una acción simple que tiene un gran impacto en la salud, especialmente en los meses de calor.
Artículo elaborado con el aporte de la nutricionista Paula Ricceto.